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Del enamoramiento a la prisión

Cuando se comienza un tratamiento para superar la adicción, ésta suele estar bastante instaurada en la persona, afectando en muchos niveles a esta y a su entorno más cercano.

Esto se debe a cómo funciona el proceso de instauración de una adicción. En las primeras etapas hay una completa negación de que se está gestando un problema real, y es por ello que la adicción avanza. Además, muchas veces la señales que alarman a los familiares o entorno más cercano, suelen aparecer cuando la persona ya tiene una gran dependencia a la sustancia (alcohol, cocaína, marihuana…) o a la conducta (juego, sexo, móvil…) de forma compulsiva y dañina.

¿Cómo se gesta la adicción dentro de la persona?

Enamoramiento, digamos que son las primeras experiencias o sensaciones positivas con la sustancia o conducta. Los primeros contactos crean un vínculo de refuerzo positivo y agradable de forma inconsciente. En muchas ocasiones sin saberlo, este momento se convierte en el anzuelo de la prisión de la adicción.

Luna de miel, se entra en una etapa distorsionada de potenciar lo positivo y minimizar las consecuencias negativas del consumo. Se buscan “soluciones rápidas o mágicas” a los problemas de la vida cotidiana, evitación de conflictos y escaparse de lo que genere malestar, miedo o frustración. El consumo sirve de anestesia y evasión.

Traición, comenzamos a ver la verdadera cara maliciosa de la adicción. Empezamos a ver las consecuencias negativas y perjudiciales del consumo en la vida. Deterioro a nivel social, laboral, vida sentimental, comienza a verse con cada vez más intensidad.

En la ruina, cada vez se necesita más consumo para tener el efecto buscado, y ya no es una experiencia positiva. Intentamos volver a la fase anterior aumentando la dosis, negando la realidad del problema. Se consume para aliviar un gran malestar, fruto de la dependencia creada por el uso abusivo. Se pasa del uso por placer al uso por “necesidad”. Los problemas asociados se incrementan, entrando en un círculo vicioso.

Encerrados, la persona es prisionera de la adicción que padece. Ya no tiene el control de nada y vive exclusivamente para el consumo. La destrucción de la vida de la persona y su entorno se incrementa hasta en ocasiones la muerte. Se precisa de intervención urgente para no llegar a las peores consecuencias.

La adicción avanza destruyendo a la persona y su entorno si no hacemos algo al respecto para frenar y revertir sus efectos. A cada fase que sobrepasamos el proceso de recuperación se hace más complicado, ya que se necesitará recuperar y sanar cada vez  más las áreas vitales de la persona, y por otro lado la persona se sentirá más incapaz y presa por la sustancia. Por eso actuar cuanto antes es imprescindible para una buena recuperación y para dejar de sufrir y construir una vida saludable cuanto antes.

¿Conoces a alguien que necesita ayuda por tener problemas de consumo o conductas dañinas? En Casa Mispah estamos preparados para brindarte una atención especializada y altamente profesional.

*Este blog tiene fines informativos. Entendemos que la situación de cada persona es única y este contenido solo proporciona una comprensión general.