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¿Papá o mamá tienen problemas con alcohol o drogas?

Si vives con un padre o una madre que tiene problemas con el alcohol o las drogas, no estás solo. Los problemas con el alcohol y las adicciones a las drogas (como los opioides) se conocen como trastornos por abuso de sustancias.

Estos trastornos perjudican la salud de la persona y modifican su forma de actuar. También causan problemas en casa y en el trabajo. No es fácil vivir con una persona que tiene un problema de abuso de sustancias. Sobre todo, si se trata de uno de tus padres.

Si te está ocurriendo a ti, explica a una persona de confianza cómo lo llevas y cómo te sientes. Obtén el apoyo que necesitas y que mereces.

¿Cómo te afecta el hecho de vivir con un padre o una madre que tiene un problema de abuso de sustancias?

Vivir con un progenitor que tiene un problema de abuso de sustancias es muy duro. Puede afectar a cómo te sientes y a cómo actúas. También puede afectar a tu vida familiar. La forma en que afecta a un hijo el abuso de sustancias por parte de un padre difiere de una persona a otra.

Aquí tienes algunos ejemplos frecuentes. Fíjate si alguno de ellos describe cómo te sientes:

-vergüenza, enfado o tristeza ante el abuso de sustancias de uno de sus padres

-preocupación por la salud o la seguridad de su padre o madre

-preocupación por sí mismos, sus hermanos o su otro padre

-miedo, soledad o inseguridad cuando están en casa

-frustración porque su padre o su madre no cambia

-alivio cuando su padre o madre toma medidas para recuperarse

-que es difícil confiar en los demás o relajarse

-que tienen que comportarse como un adulto antes de estar preparados

-agobio y se sienten superados por la situación

-depresión o ansiedad

Cómo pueden llegar a actuar los hijos. 

-se esfuerzan por no molestar al padre o a la madre que abusa de sustancias

-tratan de mantenerse alejados del padre o la madre

-quizás no hablen o dejen de pedir lo que necesitan

-se guardan las emociones para sí mismos

-mantienen en secreto el problema de su padre o madre

-ocultan cómo es su vida en casa

-evitan invitar amigos a casa porque nunca saben cómo puede actuar su padre o madre

-faltan a clase o tiene problemas para llevar los deberes al día

-desempeñan tareas propias de los adultos

-discuten o se pelean con su progenitor

-se hacen daño a sí mismos (se autolesionan)

-actúan como si la conducta del padre o la madre no les importara, a pesar de estar pasándolo muy mal

¿Qué puedo hacer?

Si vives con uno de tus padres y este tiene un problema de abuso de sustancias, lo más probable es que lo estés pasando muy mal. Contacta con otras personas en busca de seguridad, ayuda y apoyo. Aquí tienes algunas cosas que puedes hacer:

Ábrete a una persona de confianza. Habla con un buen amigo. Habla también con un adulto de confianza. Por ejemplo, un profesor, un médico, un terapeuta, o un pariente. Explícale por lo que estás pasando. Puede ser un alivio compartir con otra persona cómo son las cosas para ti. Y ellos te pueden ayudar de otras formas.

Ten la certeza de que no es por tu culpa. Algunas personas se culpan a sí mismas del abuso de sustancias de uno de sus padres. Pueden pensar en aquellos momentos en que el padre o la madre estaba enfadado y las culpó a ellas. Tal vez se pregunten si son las causantes de que su padre o su madre beba alcohol o abuse de las drogas. Pero nada que un hijo pueda hacer hace que una persona tenga problemas de abuso de sustancias.

Conoce y nombra tus emociones. No ocultes tus sentimientos ni hagas de cuenta que todo está bien. Fíjate en cómo te hace sentir que uno de tus padres tenga un problema de abuso de sustancias. Está bien sentir lo que sientes. Usa palabras (y no actos que pueden hacer daño) para expresar cómo te sientes y por qué.

Crea buenos hábitos emocionales. Algunas personas aprenden a no defender sus derechos ni a mostrar sus emociones. Les preocupa que esas conductas puedan desencadenar el consumo de alcohol o el abuso de sustancias por parte de uno de sus padres. Este tipo de hábitos te pueden ayudar a sobrevivir en los momentos duros que vives en tu casa. Pero quizás no funcionen en otros aspectos de tu vida. Saber defender tus derechos, decir cómo te sientes y mostrar tus emociones ayudan a tener buenas relaciones en el futuro. A veces, la gente necesita ir a terapia para desarrollar buenos hábitos que no pudieron aprender cuando vivían con un progenitor alcohólico o adicto a otras sustancias.

Detén el ciclo. Los hijos de progenitores con problemas de abuso de sustancias están expuestos a un mayor riesgo de desarrollar este mismo tipo de problemas. Formar parte de un grupo de apoyo o recibir terapia te pueden ayudar a evitar este riesgo. 

¿Conoces a alguien que necesita ayuda por tener problemas de consumo o conductas dañinas? En Casa Mispah estamos preparados para brindarte una atención especializada y altamente profesional.

*Este blog tiene fines informativos. Entendemos que la situación de cada persona es única y este contenido solo proporciona una comprensión general.